Dios actúa más allá de las sanaciones físicas: la transformación espiritual de las personas hace aumentar la fe
“Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las
purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice: –
Llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice: –
Sacad ahora y llevadlo al mayordomo. Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó
el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo
sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice: –
Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor;
tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora”.
Un milagro innecesario habiendo tantas
necesidades, tantos enfermos en Israel. Pero en él se muestra la clave de la
acción de Dios. Para que haya un milagro hacen falta mi fe y
mi entrega.










