El 13 de agosto de 1917, hace exactamente 106 años, los pastorcitos Lucía dos Santos (en proceso de beatificación), y los primos San Francisco y Santa Jacinto Marto no pudieron ver a la Virgen de Fátima porque fueron retenidos por un alcalde masón
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| Virgen de Fátima. Crédito: Daniel Ibáñez / ACI Prensa |
Arturo de Oliveira Santos,
alcalde de Ourem, era también un católico que había apostatado de su fe y que
quería que los pastorcitos le contaran el secreto que les confió la Virgen de
Fátima.
Para eso ideó un plan que le
permitiera retenerlos e impedirles ver a la Madre de Dios.
El masón les ofreció un auto para
que se trasladaran de forma segura entre la multitud que los acompañaba en cada
aparición.
De Oliveira Santos les dijo a los
niños que el párroco de Cova de Iría quería verlos y los llevó hasta la casa
parroquial. Allí les reveló su engaño y los amenazó de muerte para forzarlos a
hablar.
























