Moral sexual, respecto a toda vida humana, ir a misa cada domingo,... Qué hacer cuando la propuesta católica parece que no es para ti
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| rbkomar | Shutterstock |
Dios
es amor. Pero, con frecuencia, no vivimos como si fuéramos realmente
conscientes de esta afirmación.
A veces vivimos a la defensiva, como si Dios fuera alguien que me
complica la vida; para el que «tengo que hacer cosas» (ir a Misa, rezar…) para
tenerle contento o dejar de hacer otras (pecados) para que no se enfade.
Esta forma de vivir me recuerda un poco al trato que tenían las
civilizaciones precristianas con los ídolos: vamos «echando
cosas» en su fuego para aplacarlo.
Otras veces vivimos como si Dios fuera un competidor que nos quita
tiempo para otros amores u otras cosas que nos interesan más.



















