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16.6.22

LO QUE PASA CUANDO DESEO EL MAL A ALGUIEN

Desear el mal me vuelve mezquino, envidiar lo que no tengo quitándoselo al que lo posee me convierte en mala persona

Rainer Fuhrmann | Shutterstock

No entiendo cómo puedo desear el mal de mi prójimo. Quiero ganar, quiero ser el primero, pero ¿desear el mal de mi hermano? Eso no es bueno, no es sano, no me ayuda a crecer. Tengo que hacérmelo ver si estos sentimientos me envenenan.

Hoy se respira un ambiente de mucha competitividad en todas partes. Mucha tensión, mucha descalificación del contrario, mucha envidia.

Claro que es bueno competir, luchar por una meta que parece no estar a mi alcance. Lo contrario serían pasividad y dejadez y no podría crecer.

2.4.22

¿ESTOY CUMPLIENDO POR ORGULLO?

¿Brota la envidia al ver la misericordia de Dios que perdona al pecador sin importarle la hora en la que vuelva?

Valentina Photos | Shutterstock

Me duele la envidia. En ocasiones deseo lo que otros tienen, envidio lo bien que les resulta su vida.

Quiero lo que no he logrado y veo en otras personas. Me comparo. ¿Por qué miro tanto a los demás?

Me enferma mirar la vida de otros deseándola para mí. Yme asusta compararme en el físico, en la inteligencia, en los logros en el trabajo, en el éxito en los amores.

También me hace daño querer lo que otros poseen. Esa manía del corazón que no está en paz si no se compara con los demás.

Quiero vencer, quedar por encima, tener más éxito, lograr más cosas. Quiero que mi nombre se recuerde más que otros nombres. Así es esa envidia que enferma el alma.

Deseo lo que no tengo.

24.9.21

LA MEJOR RESPUESTA A LOS ATAQUES Y LAS ENVIDIAS

Primera reacción: resentimiento, deseo de venganza, lucha por reestablecer mi nombre,... Puedo recibir mal la injusticia o puedo recibirla con paz

Andrey_Popov | Shutterstock

La envidia y la rivalidad rompen el amor, matan la vida. El apóstol Santiago escribe:

«Donde hay envidia y rivalidad, hay turbulencias y todo tipo de malas acciones. Ambicionáis y no tenéis; asesináis y envidiáis y no podéis conseguir nada, lucháis y os hacéis la guerra, y no obtenéis porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, con la intención de satisfacer vuestras pasiones».

Ambiciono lo que no poseo. Y aun sin desearlo, mis acciones, mi propia vida, pueden despertar envidias y rivalidades en otros. Sin quererlo veo que despierto el mal en quien me mira.

El justo no busca la envidia, porque él no desea lo que no posee. Pero su rectitud confunde e indigna. Se opone sin decir nada al mal como actitud del alma.

1.4.21

SOLO DIOS SANA

Cuando no me alegro con la alegría de los demás tengo que preguntarme qué me pasa. Si siento rabia o malestar al ver a otros felices tengo que cuestionarme: ¿Estará todo bien en mi interior?

© Florencia Cárcamo
Es la envidia el pecado más antiguo, el primero. Deseo lo que no tengo y no me alegro cuando no soy yo el que disfruta una alegría. Si realmente no me alegra que el otro, mi amigo incluso, aquel a quien amo, se alegre por algo bueno que sucede en su vida, tengo un problema.

Cuando no me alegra el éxito de mi hermano. Cuando no valoro con paz y alegría lo bueno que le sucede en su vida, puede ser que esté realmente enfermo mi corazón. En estos días de Semana Santa es la envidia un sentimiento muy fuerte. Los fariseos no se alegran al ver la popularidad de Jesús. Tienen miedo quizás, como si su fama fuera a poner en peligro su posición y su prestigio. Desean su poder y le tienen envidia, ellos no pueden hacer todos los milagros que Él hace y sus palabras no tienen la vida que poseen las de Jesús.

¿Envidia? ¿Celos? ¿Miedo? Todo se mezcla en el corazón

Envidio lo que no poseo y además los éxitos de los cercanos ponen en peligro mis propios éxitos. Si mi vecino logra lo mismo que yo deseo, ¿qué queda para mí? Resulta muy difícil alegrarse con el éxito de mi compañero cuando yo he fracasado. O alegrarme con sus victorias cuando yo he perdido.

22.9.20

¿LOS OTROS SON MÁS FELICES QUE YO?

Me comparo y es todo muy sutil, me voy envenenando… Antídotos contra la envidia

YouTube
El problema en mi vida es la envidia. Cuando me comparo me doy cuenta de lo infeliz que puedo llegar a ser. Me comparo con otros, miro sus vidas felices y sufro porque yo no estoy tan bien. Leía el otro día:

«La envidia es fuente de numerosos pecados de pensamiento, palabra y obra. De esa turbia fuente brotan pensamientos faltos de amor, odiosos e injustos, palabras detractoras y difamatorias como también actos hostiles y hasta criminales»[1].


La envidia se introduce en mi ánimo y me amarga por dentro. Me quita la paz y la felicidad.


Cada vez que me comparo, encuentro a personas que son más felices que yo, tienen más bienes, han tomado decisiones mejores, les va mejor en la vida, tienen más éxitos, son más queridos y valorados.

29.12.19

LOS SIETE PECADOS CAPITALES: CÓMO EL DIABLO NOS EMPUJA HACIA LA ENVIDIA

Las trampas de la envidia. Al Maestro del Infierno le gusta dar estos consejos a sus aprendices demoníacos. Un artículo inspirado en la obra de C. S. Lewis: “Cartas del diablo a su sobrino”

© Florencia Cárcamo
La envidia es algo en lo que se trabaja desde la cuna. Todo empieza en la mirada.

Deja que los padres de tu víctima la comparen con otros niños: “Si fueras tan amable como tu amigo, te invitarían más a menudo a meriendas de cumpleaños”.

Prueba los cumplidos, son muy efectivos. “Afortunadamente, no eres tan perezosa como tu hermano”, le dirá un padre a su hija. Así que tu víctima no buscará ser ella misma, sino simplemente no ser… como su hermano.

¡Todo el mundo está celoso! ¡Y sigue en la escuela!

La vuelta al cole es una delicia: los padres se arruinan comprando el material escolar mientras los niños envidian el estuche o la mochila con el superhéroe de moda del compañero de pupitre.

14.11.19

SEPA SI USTED ESTÁ ENFERMO DE ENVIDIA Y 5 REMEDIOS FÁCILES PARA CURARSE

Los consejos espirituales de los misioneros de la misericordia nominados por papa Francisco. “Envidia: veneno mortal – ¿Por qué él si y yo no?”, libro de Emiliano Antenucci y Aldo Buonaiuto, (editorial EFFATA’)

Antoine Mekary | ALETEIA
Papa Francisco regalaba hace unos meses (17.06.2019) a sus colaboradores y empleados en la Santa Sede un libro especial: No hablar mal de los demás, editorial EFFATTA, escrito por fray Antenucci, divulgador de la devoción a la Virgen del Silencio. Entre otras cosas, se afirma: “La envidia destruye porque no tolera que otro tenga algo que yo no tengo. Los envidiosos siempre sufren porqué su corazón desea la muerte de los demás, por ende, está en sufrimiento”.

Una preocupación del Papa como muestra el autor Fray Emiliano Antenucci a Aleteia. En sus últimos encuentros ha conversado y meditado con el papa Francisco sobre tres males que acechan a la Iglesia y se traducen en actos: chismorrear, calumniar y envidiar.

El sacerdote Aldo Buonaiuto Fray Antenucci acaban de publicar un nuevo libro: “Envidia: veneno mortal – ¿Por qué él si y yo no?”Además, quien sufre de este mal, afirman, manifiesta algunos síntomastristeza, hablar mal de los otros, menospreciar, megalomanía, y vivir siempre en competición.

3.10.18

¿ALGUIEN TE ESTÁ HACIENDO SOMBRA?

No me gusta nada sentir envidia, pero la toco y la acaricio dentro de mi alma

Oleksii Shalamov - Shutterstock
La envidia siempre me turba. Súbitamente surge en el alma y deseo lo que no tengo, lo que veo que otros tienen. Estalla sin que pueda controlarlo. Con una furia que me perturba.

Decía el papa Francisco: “La envidia es una tristeza por el bien ajeno, que muestra que no nos interesa la felicidad de los demás, ya que estamos exclusivamente concentrados en el propio bienestar”[1]. Cuando sólo pienso en mí. En lo que yo quiero.

2.9.17

¿EXISTE LA BUENA ENVIDIA?

¿Existe una especie de envidia que no sea pecado? 

La envidia es uno de los así llamados “pecados capitales”, sin embargo muchos se preguntan si existe la “envidia de la buena”, es decir, si existe una especie de envidia que no sea pecado. Para responder esto debemos hacer ciertas aclaraciones.

¿Qué es la envidia? Una de mis definiciones preferidas para la envidia es “tristeza por el bien ajeno”, es decir, descubro un bien en otra persona y no lo tolero y deseo arrebatárselo, o al menos deseo que él no lo tenga. Ahora bien, esta actitud como tal sí es pecado.

Dicho esto, podemos afirmar que la envidia consta de dos partes: 1) descubrir un bien en otra persona, 2) querer arrebatarle ese bien. La envidia entonces funciona así: descubro un bien en otra persona, acto seguido, deseo arrebatárselo.

30.1.17

¿HAY DIFERENCIA ENTRE LA ENVIDIA Y LOS CELOS?

Confesemos al monstruo de ojos verdes a quien hemos dado cobijo

“¡Qué envidia!”, podríamos comentar ante las fotos de las vacaciones de un amigo, o podría decir alguno de nuestros hijos cuando ve a otro amigo con ropa nueva o una entrada para un concierto. Por contra, a menudo recibimos las noticias de los infortunios y las frustraciones de un colega diciendo “¡No te envidio nada!”.

La envidia y los celos pueden hacer referencia a situaciones idénticas, aunque existen matices. Sentimos envidia por las relaciones, posesiones o buena fortuna que una persona tiene y nosotros no. Sentimos celos de exactamente lo mismo, aunque también añade a veces el recelo por que el bien propio o pretendido llegue a manos de otra persona. En la práctica, la esencia del sentimiento es la misma, la envidia.
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