Como última actividad durante su visita a Sudán del Sur, el Papa Francisco presidió la Santa Misa ante más de 100 mil fieles en el Mausoleo John Garang
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A continuación, la homilía que
pronunció el Papa Francisco:
Las palabras que el apóstol Pablo
dirigió a la comunidad de Corinto en la segunda Lectura, quisiera hoy hacerlas
mías y repetirlas ante ustedes: «Cuando los visité para anunciarles el misterio
de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría. Al
contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado»
(1 Co 2,1-2). Sí, la inquietud de Pablo es también la mía, al encontrarme aquí
con ustedes en el nombre de Jesucristo, el Dios del amor, el Dios que realizó
la paz por medio de su cruz; Jesús, Dios crucificado por todos nosotros; Jesús,
crucificado en quien sufre; Jesús, crucificado en la vida de tantos de ustedes,
en muchas personas de este país; Jesús resucitado, vencedor del mal y de la
muerte. Vengo a ustedes para proclamarlo a Él, para confirmarlos en Él, porque
el anuncio de Cristo es anuncio de esperanza. Él, en efecto, conoce las
angustias y los anhelos que llevan en el corazón, las alegrías y las fatigas
que marcan sus vidas, las tinieblas que los oprimen y la fe que, como un canto
en la noche, elevan al cielo. Jesús los conoce y los ama; si permanecemos en
Él, no debemos temer, porque también para nosotros cada cruz se transformará en
resurrección, cada tristeza en esperanza, cada lamento en danza.



















