Celebración en San Pedro al final de la Jornada de ayuno y oración convocada ayer, 27 de octubre, para invocar la paz en un mundo marcado por la violencia
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| Oración del papa en la Basílica de San Pedro |
Francisco se
dirigió a la Virgen y le confió el destino de la humanidad: "Sacude el
alma de los atrapados por el odio, convierte a los que fomentan los conflictos.
Seca las lágrimas de los niños, abre destellos de luz en la noche de los
conflictos".
"Pacem in Terris". Paz
en un mundo "convulso", desgarrado por las laceraciones causadas por
las divisiones y el veneno del odio. Desgarrado por la "locura de la
guerra" que "borra el futuro". Una vez más, Francisco vuelve a
los pies de María, Reina de la Paz, y como en el pasado por Siria, por África y
Ucrania, ahora mirando al río de violencia que tiene lugar en Tierra Santa,
implora a la "Madre" el don de la paz. Una urgencia en "estos
tiempos desgarrados por los conflictos y devastados por las armas".
El Papa preside en la basílica de San Pedro la celebración conclusiva de la Jornada de ayuno y oración que él mismo convocó en el Ángelus del domingo 15 de octubre. Una ocasión para reunir al pueblo de Dios esparcido por el mundo con la única intención de silenciar las armas e inspirar "caminos de paz a los responsables de las naciones".











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