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21.11.23

ASÍ TOMABA DECISIONES SAN IGNACIO DE LOYOLA

Todos los días tomamos decisiones, desde que abrimos los ojos, hasta que decidimos ir a dormir; incluso cuando no queremos decidir algo estamos decidiendo

Olena Yakobchuk | Shutterstock

Cuando se trata de tomar buenas decisiones, buscamos que ésta alcance un bien mayor en nosotros, pero, en ocasiones, eso llega a provocar cierta desesperación o duda dentro de nosotros. Sin embargo, san Ignacio de Loyola nos deja los siguientes consejos, para que después de seguir estos sencillos pasos sepamos qué hacer al respecto. 

1. NO DECIDAS SI ESTÁS VULNERABLE

Esto, sin duda, debe ser el primer punto. Una persona no puede tomar decisiones sabias cuando se encuentra bajo una emoción a flor de piel; es decir, cuando está en un desequilibrio mental, pues esto solo hará que se tome una decisión por impulso.  

2. DA GLORIA A DIOS 

Una vez que somos conscientes de que hemos sido creados para amar y ser amados podemos pensar cuál de las opciones que se nos presentan para escoger dará mayor gloria a Dios. 

7.9.22

NO SÉ LO QUE DIOS QUIERE DE MÍ

No se trata de acertar en todas las decisiones ni de hacerlo todo bien, Él simplemente quiere que sea feliz. Una bella reflexión de Carlos Padilla

Shutterstock

Me gustaría tener claro lo que Dios quiere de mí. Dice el profeta:

«¿Quién conoce el designio de Dios? ¿Quién comprende lo que Dios quiere? Los pensamientos de los mortales son mezquinos, y nuestros razonamientos son falibles. Apenas conocemos las cosas terrenas y con trabajo encontramos lo que está a mano: pues, ¿quién rastreará las cosas del cielo? ¿Quién conocerá tu designio, si tú no le das sabiduría, enviando tu santo espíritu desde el cielo? Sólo así fueron rectos los caminos de los terrestres, los hombres aprendieron lo que te agrada, y la sabiduría los salvó».

Sólo la sabiduría de Dios me salva en medio de tanta incertidumbre. Sólo el Espíritu Santo que desciende sobre mí.

28.8.22

¿QUÉ HARÁS CUANDO VEAS QUE ES HORA DE CAMBIAR?

La mayoría de las decisiones no responden a crisis momentáneas, sino consideraciones y respuestas habituales confirmadas a lo largo de meses, años e incluso décadas

Shutterstock / hxdyl/Cambiar está en nuestras manos.

Me quedé allí mirando el árbol que colgaba sobre nuestra casa. Un gran pino blanco de doble tronco, parte del cual colgaba sobre nuestra cocina y la terraza trasera, se había partido durante la tormenta de la noche anterior y se había acercado poco a poco a nuestra casa durante las últimas 24 horas. 

Llamamos a un negocio cercano que se especializaba en el talado de árboles difíciles, y mientras el propietario describía la situación y justificaba la costosa propuesta de encargarse de él a la mañana siguiente (suponiendo que no cayera en nuestra casa esa noche), preguntó acerca de las edades de nuestros hijos, ya que había oído que teníamos bastantes.  

Cuando mencioné a nuestros (gemelos) mayores, que ahora tienen 16 años, y a nuestros ocho hijos en total, pronunció la frase: “No sé cómo lo haces”, que he escuchado innumerables veces antes. 

8.4.22

POR DÓNDE TIRAR CUANDO NO ENCUENTRAS EL CAMINO

Experimentar la necesidad me hace siempre volver la mirada hacia Dios y ver que no me va a dejar solo

fran_kie | Shutterstock

Me gusta pensar en este tiempo de cuaresma en un Dios que cuida mi camino. Un Dios que sale a mi encuentro para salvarme en medio de mis dificultades y miedos.

En el desierto de mi vida pone un camino. Cuando tengo dudas y no sé si voy por el camino correcto, Él me ayuda a verlo, a discernir lo correcto.

El desierto es confuso y no es fácil saber hacia dónde voy. Así pasa a veces en mi desierto. No sé si estoy tomando las decisiones correctas.

En esos momentos de dudas Él sale dibujando un camino en mi ruta y diciéndome por dónde ir.

15.3.22

SI NO SÉ QUÉ DECIDIR, ¿MEJOR ESPERAR?

Cuidado: querer encerrar y aprisionar nuestra vida y nuestra experiencia de Dios nos deja inmóviles

PorzillA | Shutterstock

Cuando recorremos un camino o peregrinamos, inevitablemente tenemos que decidir, más o menos conscientemente, la dirección en la que queremos ir. Esto también pasa en la vida. Pero cada vez más vemos una tendencia generalizada a retrasar las decisiones.

Al final preferimos que los demás, la realidad o el tiempo elijan por nosotros. De esta manera parece que nos hemos liberado del peso de la responsabilidad.

El horizonte está delante de nosotros, pero no tenemos el coraje de zarpar.

El riesgo es que la vacilación se convierta en la norma y al final dejemos de vivir.

Más grave aún es que, al posponer decisiones, las consecuencias recaigan en la vida de otros.

1.1.22

¿CÓMO AFRONTAR LA VIDA? ABRAZA EL PLAN B

La adversidad es siempre una oportunidad, pero ¿cómo podemos afirmar esto? La clave está en la confianza en Dios

Shutterstock-Milles Studio

“El aumento de contagios por COVID-19 altera los planes de Navidad de las familias”, este es el titular más repetido en los periódicos en los últimos días. Las redes sociales se hacían eco de numerosas familias que han tenido que cancelar cenas con los abuelos, viajes, quedadas y diferentes planes a causa de confinamientos por contagio o contacto. Una vez más, se nos hace evidente que no tenemos el control sobre nuestra vida o como dice el refrán: “El hombre propone y Dios dispone”.

Ante estos titulares, en mí resonaba la famosa frase de una de las pulseras de Hakuna: “Abraza el plan B”. Y no, no te preocupes, que todo es para bien.

2.9.21

¿CÓMO TENER PAZ DESPUÉS DE TOMAR UNA DECISIÓN DIFÍCIL?

No es fácil elegir entre dos cosas que parecen buenas. ¿Cómo quedarse en paz y no pensar que uno se ha equivocado?

Dean Drobot | Shutterstock

A veces me detengo a pensar. Miro hacia atrás y se me ocurren otras historias con otros desenlaces para mi vida. ¿Qué hubiera pasado si hubiera decidido otra cosa?

Entre dos bienes posibles no es fácil tomar un camino u otro. ¿Cómo encuentro la paz después de la decisión tomada? ¿Acierto en el camino emprendido?

Hay una paz que viene con el tiempo y no siempre de forma inmediata. El tiempo me hace pensar que sí, que era lo que Dios quería.

Pero ¿y si hubiera tomado el otro camino también posible, también bueno, sería feliz? Mi vida habría sido diferente, y quizás hubiera pensado que era de Dios.

15.7.21

¿QUÉ TENGO QUE HACER? LA CLAVE PARA ENCONTRAR LA RESPUESTA

¡Cuántas empresas se han hundido en este tiempo de pandemia! ¡Cuántos sueños han fracasado! Todo me da experiencia

ESB Professional | Shutterstock
Me gustaría ser prudente con la prudencia de Dios. Escuchar su voz y saber lo que corresponde hacer y vivir en cada momento. Pero no estoy a la altura que necesito para vivir como Dios quiere. Dice la Biblia:

«Hijo mío, si aceptas mis palabras y conservas mis consejos, prestando oído a la sensatez y prestando atención a la prudencia; si invocas a la inteligencia y llamas a la prudencia; si la procuras como el dinero y la buscas como un tesoro, entonces comprenderás el temor del Señor y alcanzarás el conocimiento de Dios. Porque es el Señor quien da sensatez, de su boca proceden saber e inteligencia. Él atesora acierto para los hombres rectos, es escudo para el de conducta intachable, custodia la senda del deber, la rectitud y los buenos senderos. Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la rectitud y toda obra buena».

23.5.21

¿CÓMO RECIBIR LA LUZ DEL ESPÍRITU SANTO PARA TOMAR BUENAS DECISIONES EN LA VIDA?

El “rayo de luz” del Espíritu Santo que la liturgia de Pentecostés nos invita a pedir nos ayuda a dirigir nuestra mirada y permite ver las situaciones como Dios las ve. Pero ¿cómo recibir esta luz para tomar decisiones cristianas?

Jacob Lund | Shutterstock

¿De dónde vendrá el “rayo de luz” del Espíritu Santo que la liturgia de Pentecostés nos invita a pedir? Apartemos primero toda idea de una iluminación más o menos milagrosa: “Rezo muy fuerte al Espíritu Santo y luego, cuando abra la Biblia por cualquier página, ¡encontraré la respuesta a mis problemas!”. En efecto, la luz del Espíritu Santo es primero la de la razón y la fe, dos luces divinas que el Padre da a todos sus hijos y que no hay que reemplazar, sino utilizar correctamente: el “rayo” de luz que pedimos es el que dirigirá nuestra mirada, permitiéndonos ver las situaciones como Dios las ve, en su lógica natural y sobrenatural.

22.12.20

¿PAGAS LAS CONSECUENCIAS DE MALAS DECISIONES? PRUEBA ESTO

No se puede cambiar lo que ya es pasado, mejor vivir con paz las consecuencias de lo decidido que angustiarse o apenarse

Di KeyStock - Shutterstock
Decidir lo correcto no es tan sencillo. Siempre me puedo equivocar y no hacer lo correcto. O no elegir lo que Dios quiere. O seguir otro camino dejándome llevar por mi debilidad.

Todas las decisiones que tomo tienen consecuencias. Una profesora les decía a unas alumnas huérfanas:

«Vosotras estáis aquí porque vuestros padres tomaron decisiones equivocadas y ahora cargáis con sus consecuencias. Estamos aquí para que a partir de ahora toméis decisiones acertadas».

8.7.20

NO SÉ QUIÉN ESTÁ GUIANDO MI BARCA

¿Me dejo llevar por el miedo o por miedo a contradecir a muchos?

Alzay | Shutterstock
Dicen que a los santos se los celebra cuando mueren. Porque al morir nacen a la vida verdadera. Es su nacimiento al cielo, alcanzada la meta. Mientras que al nacer en la carne solo nacen a la muerte. Viene a ser la muerte temporal un certificado para la vida eterna, en la que no habrá más dolor, ni más muerte.

Juan Bautista fue santificado en el seno de su madre con la presencia de Jesús en el seno de María. Ahí mismo recibió una gracia especial, se llenó del Espíritu Santo. ¿Bastaba ya esa experiencia para ser santo? No lo sé.

No nació sin pecado y tuvo que luchar durante toda su vida por entender los planes de Dios, por encontrar su lugar en la tierra, su misión escondida en el desierto. Lleno de la fuerza del Espíritu fue haciendo un camino al encuentro de Jesús. Pienso en su vida y celebro su nacimiento lleno de Dios. Al final de su vida, ya madura su entrega, amó con toda su alma el camino marcado.

9.6.20

ANTE UNA OPCIÓN DECISIVA NO DEJES DE HACER ESTA CONSULTA

Siempre puedo hacer algo incluso desde mi inacción…

Nomad_Souls | Shutterstock
Hacer o no hacer. Actuar o permanecer inactivo. Dar un paso o quedarme quieto. Amar o ser indiferente. Buscar o darlo todo por perdido. Luchar o darme por vencido. Volver a empezar o permanecer derrotado.

Siempre se presentan ante mí dos opciones claras y posibles. Puedo elegir. Puedo hacer algo o dejarlo sin hacer. El otro día leía:

“Sólo hay una cosa que cansa a los hombres: la vacilación, la incertidumbre. Cualquier acción libera nuestro ánimo, incluso la peor resulta mejor que la inacción”.

Cualquier acción me libera, me da esperanza, me saca del letargo. No quiero permanecer quieto sin hacer nada mientras el tiempo se me escapa de las manos.

7.2.20

UN TEST PARA VER SI ESTÁS SIGUIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS

Un sacerdote misionero que sobrevivió a los gulag rusos ofrece un claro método de discernimiento

Suzanne Tucker|Shutterstock
El siervo de Dios Walter Ciszek es un verdadero héroe. Este sacerdote jesuita polaco-estadounidense llevó a cabo un trabajo misionero clandestino en la Unión Soviética entre el 1939 y el 1963 que lo llevó a cumplir 15 años de confinamiento y duro trabajo en los gulag, más otros 5 en la tristemente famosa prisión de Lubianka, en Moscú.

En los muchos años de sufrimiento permaneció fiel a Dios, y continuó rezando y ofreciendo los sacramentos a la mayor cantidad de personas que podía.

Tras su liberación y vuelta a Estados Unidos en 1963, escribió dos libros sobre sus años en Rusia: With God in Russia y He Leadeth Me. 

En el segundo capítulo de este último, describe el difícil proceso de discernimiento en el momento de decidir si debía o no emprender la peligrosa misión de entrar en Rusia y servir en secreto a los cristianos.

29.1.20

SI TOMAS UNA DIRECCIÓN EQUIVOCADA… DIOS SEGUIRÁ AHÍ

¿Cuál es el camino correcto, la decisión adecuada? En todo momento, en toda situación, puedo vivir amando, sirviendo

Helena Mulkerns | UN Photo | Flickr CC BY-NC-ND 2.0
He aprendido a caminar muchos caminos. Me he equivocado a menudo sin desearlo, creyendo que estaba en lo cierto. He buscado señales a escondidas para saber si iba en la dirección correcta.

He descubierto sombras y luces que mostraban mil caminos posibles. He querido elegir siempre el válido, el aceptado por todos, el que correspondía, el que los demás querían para mí. Pensando que, si acertaba y los demás estaban contentos conmigo, todo sería más fácil.

Pero ¿quién decide cuál es el camino correcto? ¿Será la paz el signo que Dios me da para saber si elegí lo adecuado?

He sido capaz de tomar una decisión y después la contraria. Y en ambos casos he creído ver que eso era lo que Dios me pedía. ¿Es eso posible? Lo más seguro es que sea Dios quien me siga a mí por los caminos, no yo a Él.

9.1.20

SI DAS ASÍ LOS PRÓXIMOS PASOS NO TE EQUIVOCARÁS

Todos los caminos llevan a Dios cuando lo buscas con un corazón sincero

Efetova Anna | Shutterstock
Los reyes magos sabios regresaron a su hogar siguiendo otro camino. No se dejaron confundir por las palabras de Herodes. No buscaron el poder de los hombres. Creyeron en el poder de Dios. Vieron cómo es el corazón de Herodes y no creyeron en él. Volvieron por un camino diferente para escapar de su influencia.

¡Cuánto influye la opinión de los hombres en mí! Creo que son ellos los que guían mis pasos. Sus palabras, sus consejos, sus propias tentaciones.

Me dejo llevar por ese éxito que alimenta mis sueños. Sueño con lograr que todos me sigan, me admiren, me reconozcan. Tanta vanidad hay en mis sueños. Tanta superficialidad. Leía:

“La Iglesia primitiva tuvo que librar una lucha titánica contra un mundo orientado hacia el más acá. Para no debilitarse, renunció voluntariamente a muchos bienes nobles, a bienes naturales, a fin de concentrarse indivisa e íntegramente al ideal religioso”.

12.11.19

CUANDO EL AMOR TE SITÚA ANTE UNA DECISIÓN MUY DIFÍCIL

Basta con mi sí al bien del otro por encima del mío

Dwayne Legrand/Unsplash | CC0
El otro día me quedé pensando en el poder que tiene el amor. Puedo entregar la vida por amor. Sin guardarme nada, sin reservarme. El amor saca lo mejor de mi alma y me hace capaz de sueños imposibles. El amor que doy, el amor que recibo.

El que ama desea a la persona amada. Busca su amor, su cuidado, su cercanía. Busca incluso poseerla, retenerla a su lado, guardarla en su camino.

El amor crece en la entrega y va cambiando. El amor maduro es el que busca el bien de la persona amada, su crecimiento. Comenta Jorge Bucay:

“El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es”.

29.5.19

BUSCANDO LA DECISIÓN CORRECTA ENTRE EL MIEDO Y LA INCERTIDUMBRE

En mi camino y en el de otros con su libertad, ¿dónde está la luz?

Shutterstock
Desea mi corazón conocer los caminos de Dios. Quiero vivir su salvación aquí en la tierra y al final del camino.

Lo que mi corazón desea es que Dios me bendiga y haga que mi vida tenga un final feliz:

“El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca, la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación”.

Cuando contemplo el transcurso de una historia, de una película, pretendo ser yo Dios y me invento el mejor final, el desenlace ideal de cada personaje.

No me quedo satisfecho con el final que me sugieren. Me quiero meter en la piel de cada protagonista para tejer mi propio guión, mi final logrado.

19.5.19

LA ELECCIÓN MÁS DECISIVA DE LA VIDA

El corazón se calma y sueña cuando abraza este "sí"

Mi sí no es como el de María. El mío se aferra a la roca, al agua en calma del lago, a la madera de mi barca. Pero vuelve a retumbar con fuerza en mi garganta. Digo que sí. Brota del pozo de mi alma un sí profundo y sereno. Paz sagrada.

Se hace fuerte la entrega en la hondonada de mi corazón. Como un grito que dice que sí a la vida como es hoy. Como es ahora. Diferente a aquella que esperé un día. Es mi sí a mi historia, a mi vida, a mi camino, a mis renuncias, a mis miedos.

Y pronuncio mi sí en el lugar sagrado de mi alma. Allí donde sólo Dios entra de puntillas. A recoger en sus manos abiertas mi respuesta. Lo hace en silencio respetando siempre mi libertad, que es sagrada.
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