Ante la angustia vivida por miles de católicos que desean encontrar una solución rápida a sus problemas, ha crecido el interés por la consulta de medios distintos a la fe en Dios
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| Consultar adivinos va contra el primer mandamiento |
Todas las formas de adivinación
son una realidad que cuestiona a los creyentes que se declaran católicos.
Porque son cada vez más los fieles que consultan a videntes y adivinos, por
problemas personales, enfermedades, conflictos emocionales o por la simple
curiosidad acerca del futuro. Otros se preguntan si esas prácticas son
compatibles con su fe cristiana.
En el mundo postmoderno, las
consultas a mediums espiritistas, astrólogos, brujos, «parapsicólogos»,
chamanes, clarividentes, tarotistas, curanderos, y toda clase de mancias
(quiromancia, cartomancia, etc), han dejado de ser un tabú supersticioso que
convivía con la modernidad en forma discreta, para convertirse en algo
cotidiano, socialmente aceptado, con una creciente presencia en los medios de
comunicación.
Tanto en la TV, la radio e
internet, como en la educación, o en la familia, hoy no se distingue la
evidencia científica de la superstición, la creencia religiosa de la magia, la
fantasía de la realidad.













