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17.9.22

MEREZCO EL DESPRECIO, ¿QUÉ PUEDO HACER?

 O hago algo para merecerlo o es normal que nadie me ame, es la experiencia más humana, pero ¿conoces la misericordia? Una reflexión necesaria del padre Carlos Padilla

anna.spoka | Shutterstock

Me gusta la palabra misericordia. Un corazón que se abaja ante el pobre. Un corazón que se humilla para levantar al caído. Un corazón que me hace experimentar un amor gratuito.

Un amor que se me da sin merecerlo pase lo que pase, haga lo que haga. Así es la promesa llena de misericordia del Dios de Moisés:

«Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre».

Esa es la promesa de plenitud hecha al hombre desde Abrahán.

El pueblo de Israel no tenía nada que temer porque Dios les había prometido todo. Sabían que Dios siempre estaría con ellos y les regalaría su misericordia.

20.7.22

SI TIENES CULPA PUEDES TENER SALVACIÓN

Reconoce tu responsabilidad y tu parte oscura y preséntasela a Dios. Una invitación liberadora del padre Carlos Padilla

Alena Lauretskaia | Shutterstock

Hoy me dicen que no tengo culpa de nada. No soy responsable del mal en el mundo. No puedo cambiar nada porque las cosas son así.

Soy débil y nací roto, no hago el bien que deseo. Todo lo contrario, me dejo tentar y acabo haciendo lo contrario de lo que buscaba.

¡Qué tentador es el mundo, mi mundo! ¡Qué ardua es la batalla por vencer con Dios!

Y además la sequedad, la falta de consolación, de satisfacción. Y la rutina, la desidia, la pereza, el ocio.

Todo ello es el caldo de cultivo que me conduce por los caminos que no quiero recorrer. Necesito ser consciente de mi responsabilidad en estas batallas.

5.5.22

LA RESPUESTA DE JESÚS A LA CULPA

No es un castigo, ni recriminar o avergonzarse, mira cómo Jesús liberó a Pedro de su traición

Aleteia

La culpa duele. Cuando me siento culpable me duele el alma. Siento que hice las cosas mal y no puedo echar marcha atrás. No puedo volver a empezar. Me gustaría, pero no puedo.

No sentir la culpa es insano

Sentir culpa por las cosas que hago mal es sano. Lo que no es sano es cuando hago el mal y no me importa. No siento que esté equivocado o simplemente no me siento culpable por el mal causado.

Entonces no me duele el alma, ni siento que merezca un perdón. El perdón es sólo para los pecadores que se reconocen culpables.

Tener el alma rígida y endurecida no me permite ver errores en mi corazón. No me siento culpable de nada. Los demás sí se equivocan, yo nunca.

21.2.22

ACABA ASÍ CON EL SENTIMIENTO DE CULPA QUE TE APLASTA

Mi forma de amar, de mirar, de hablar, de escuchar son formas únicas, nadie más lo hace como yo

GoodIdeas | Shutterstock

Es injusto que alguien pueda sentirse culpable por haber sobrevivido a una desgracia.

¿Por qué me voy a sentir culpable por salir vivo de un accidente, de una guerra, de un trauma? ¿Qué culpa tiene mi supervivencia?

Sí, no tiene sentido, pero sucede. El alma es así. Al que ha superado una enfermedad le gustaría que los demás, los otros enfermos que ha conocido también estuvieran sanos.

Síndrome postraumático

Es como si se sintiera culpable por haber sobrevivido él antes que otros. Es un síndrome postraumático. Como si estuviera mal haber sobrevivido a la muerte.

12.6.21

CÓMO MI CULPA Y MI DEBILIDAD ME LLEVAN A DIOS

La infidelidad en mis proyectos me debilita, mis incoherencias me hacen daño, pero no tienen por qué hundirme, sino todo lo contrario

Pictrider | Shutterstock
El pecado tiene que ver con hacer algo que está mal, con provocar un daño con mis palabras, acciones u omisiones. Me enreda en mi debilidad y no me deja hacer crecer el reino de Dios a mi alrededor.

El pecado me hace peor persona, me envenena el alma, me vuelve rígido y me empobrece.

Hoy parece que dejo de sentir el peso de la culpa. Hago cosas y no me siento responsable ni culpable.

Creo que no tenía más remedio o que la culpa es de los que me provocaron con sus palabras y acciones.

Y entonces mi pecado ya no es pecado, es casi un accidente. Y yo no soy pecador. No me hace falta la misericordia, porque no hay culpa.

29.10.19

ORGULLO, INDIFERENCIA, EGOÍSMO, … ¿SABES RECONOCER TUS FALTAS?

Una mirada autocrítica te acerca a la realidad ¡y a los demás!

A veces Jesús habla en parábolas “a algunos que se confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás”.

Quiere que yo aprenda a mirar con amor al débil, a reconocerlo herido y a acudir en su ayuda. A buscarlo cuando ha sido despreciado. Quiere que no me crea justo y ya salvado.

A veces creo que estoy haciendo las cosas bien y me creo mejor que otros. Me siento seguro y no quiero que me quiten nada de lo que poseo. Tal vez me sucede que rezo como el fariseo de la parábola:

El fariseo, erguido, oraba así en su interior: – ¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.

Me siento justificado. Me fijo con orgullo en mis buenas obras. No robo, ni mato, ni cometo adulterio, ni soy injusto. Me creo santificado, justificado por mis méritos.

21.10.19

CÓMO TRABAJAR EN EL AUTO-PERDÓN

No como una excusa o salida de escape, sino como un motor para promover un cambio positivo

Shutterstock
Todos hemos estado allí: se nos olvida el cumpleaños de un ser querido, le hablamos mal a un compañero de trabajo, murmuramos o intencionalmente buscamos la manera de perjudicar a alguien que nos ha hecho daño, pero después nos sentimos fatal.

Y es que constantemente hablamos de la importancia de perdonar a un tercero, ¿pero que hay de nosotros mismos? Pudiera parecer egoísta, pero si repasamos una de las enseñanzas máximas de Jesús es: “Ama a tu prójimo COMO a ti mismo”. No dice que primero los demás y luego nosotros, sino en condiciones iguales. Entonces, ¿por qué si trabajamos tanto en aprender a perdonar al que nos ofende, no hacemos igual con nosotros? ¿Por qué no aplicar esos estándares de amabilidad y compasión a uno mismo?

Claro que es normal sentirse mal tras haber ofendido a alguien o realizar un acto incorrecto, ¿pero hasta qué punto debemos castigarnos? Incluso, a veces pasa que vas a confesión, el sacerdote te escucha y te absuelve, pero igual al día siguiente te levantas pensando: ¿De verdad cómo pude hacer eso? Recuerdo que, en uno de los tantos programas de la Madre Angélica, ella decía que esto era casi una falta de confianza en el poder de perdón de Dios.

18.9.19

¿CÓMO PUEDO ACEPTAR Y PERDONAR MI DEBILIDAD?

Hace falta mucha humildad para aceptar el perdón...

JR Korpa/Unsplash | CC0
Siempre es posible volver a nacer. Siempre puedo volver al inicio del camino ya recorrido. Hace falta esfuerzo, es verdad, mucha lucha y entrega. Es una decisión de la cabeza, de la voluntad que dice que quiere y del corazón que abraza el primer paso dado.

¿He tenido yo alguna vez que desandar el camino recorrido? ¿He tenido que volver al lugar en el que no quería vivir? Volver a mi tierra, a mi hogar antiguo, al origen de mi historia.

Hace falta mucho valor para querer volver y expresar con mi vuelta mi fracaso. ¿Qué dirán de mí? Dirán que soy un perdedor. Un hombre sin principios. Un adefesio que no merece ser llamado ni hijo, ni hermano, ni amigo.

Construyo mi vida sobre el reconocimiento de mi entorno. Lo que los demás piensan de mí es lo que cuenta. Soy lo que otros dicen que soy.

23.2.19

CUANDO LAS COSAS NO SE HACEN BIEN, ¿CÓMO VIVIRLO?

Soy responsable de todos y al mismo tiempo no me siento culpable ni me amargo cuando las cosas no salen bien

Shutterstock
No me resulta tan sencillo cambiar la realidad que veo, cuando no me gusta. Me ofusco, pierdo la paz.

Lo veo todo tan sencillo. Cómo deberían ser las cosas. Cómo deberían actuar los demás. Lo más difícil es lograr que cambie el corazón. Primero el propio, luego el de los demás.

Es cierto que me esfuerzo, lo intento y lucho. No veo frutos aparentes. Me enfado. Una persona me decía con dolor: “Hago todo lo que está en mi mano, y resulta que las cosas no salen como espero. ¿Qué pasa? ¿Lo hago mal? Quiero que se haga mi voluntad, quiero que las cosas se arreglen y cuando las cosas no resultan como yo pensaba, ¿me enfado? ¿Me vengo abajo? No tiene sentido”.

11.2.19

DESHAZTE ASÍ DE SENTIMIENTOS DE CULPA ENFERMIZOS

Me gustaría mirarme sin tanta exigencia malsana, Dios lo hace posible

PIXABAY
Con frecuencia anidan en mí sentimientos de culpa. No sé bien de dónde vienen, pero me quitan la paz.

Tal vez hay ideas que viven en mi alma que me exigen siempre dar más de lo que estoy dando. Me mandan hacer las cosas mejor. Actuar con más rapidez. Solucionar todos los desafíos. Llegar a las metas más altas. Hacer lo que me he propuesto. Conseguir lo que más deseo.

31.1.18

“NO ME PUEDO PERDONAR POR LO QUE HICE…”

Cómo pasar del sentido de culpa a la sanación

Se ha dicho y escrito mucho sobre la culpa y el sentimiento de culpa. Se llega a oír incluso que la fomenta la Iglesia con “eso del pecado”. Pero en realidad, lo que causa la conciencia de culpa es… la culpa. Algo se ha hecho mal, se ha causado un daño. Si no fuera así, entraríamos en lo patológico, y la ayuda que haría falta sería clínica.

El sentido de culpa no es en sí algo malo. Es un recordatorio de que es necesario sanar una herida, arreglar el daño causado. ¿A quién?

22.1.17

“NO ME PUEDO PERDONAR POR LO QUE HICE…”

Cómo pasar del sentido de culpa a la sanación

Se ha dicho y escrito mucho sobre la culpa y el sentimiento de culpa. Se llega a oír incluso que la fomenta la Iglesia con “eso del pecado”. Pero en realidad, lo que causa la conciencia de culpa es… la culpa. Algo se ha hecho mal, se ha causado un daño. Si no fuera así, entraríamos en lo patológico, y la ayuda que haría falta sería clínica.

El sentido de culpa no es en sí algo malo. Es un recordatorio de que es necesario sanar una herida, arreglar el daño causado. ¿A quién?

3.1.17

¿EL SENTIMIENTO DE CULPA ES POSITIVO?

Es el equivalente espiritual al dolor físico: nos dice cuando algo no está bien

Mientras crecía miraba mucho la serie Comedy Central, y aprendí dos lecciones:

1) no debes ser particularmente divertido para llegar a la televisión, y

2) una cantidad impresionante de cómicos está constituida por católicos no practicantes. Y una cantidad impresionante de esos católicos bromea con su propio “sentimiento de culpa católico”. Uno de los objetivos preferidos es la regla del “nada de carne el viernes”, con bromas del estilo “no rezo y ya no respeto ningún mandamiento, pero sigo aterrorizado por el hecho de comerme un hot dog el fin de semana”.
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