Una cerveza, un amigo para desahogarse, un baño, llorar, contemplar la verdad y la belleza
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La
tristeza, las penas, las melancolías, los desencantos y las tribulaciones no
son estados de ánimo que afectan solo a los hombres y mujeres de nuestro siglo.
Ciertamente hoy están mucho más difundidos junto a las enfermedades mentales y
psicológicas.
El hombre cada vez está más solo y le resulta difícil desahogarse
con otro cuando sufre penas y tristezas. La globalización de la economía no ha
llegado a las personas, y más bien se ha fortalecido el individualismo y
el egocentrismo.
Entonces, a veces, uno se encierra sobre sí mismo (sobre sí misma)
para ahogar las penas, pero en lugar de aliviarlas las hace más grandes desgranando
el presente y el pasado, que se ve gris y oscuro, de su vida.























